lunes, junio 28

Broken, beat and scarred (Metallica)

Bueno, hoy estoy deshecho (y no por la selección, pónganse serios), realmente no tengo ganas ni de cargar conmigo, solo quiero un café frappé, una cajetilla de cigarrillos y perderme viendo la llama de una vela por lo que resta del día.

Desde hace unos días estoy en "pausa" (que es algo así como inconmesurable hueva mezclada con algo de depresión, como esa sensación del domingo en la mañana cuando te despiertas con el sol en la cara y simplemente no quieres ni pensar en moverte), y me dieron dos grandes consejos: el primero, "juega" (eso siempre es una buena alternativa), y el segundo, "disfrútalo" (lo cual también es siempre una buena alternativa).

Así que hoy, entre jugando y disfrutando, me pasaré el día en pausa.

Y, sinceramente, me estoy forzando a escribir porque el esfuerzo de encauzar las ideas sobre "el papel" es menor que el esfuerzo de seguir conteniéndolas.

Dos sucesos relevantes muy poco profundos que son idóneos para rellenar espacio: el partido de la "decepción" mexicana y Toy Story 3.

En cuanto a la "decepción", es como ver una mala película vieja. Me he mantenido ajeno al mundial por dos razones: 1. #mevalemadreelmundial y 2. estoy #hastalamadredelmundial. Quiero mantenerme someramente enterado para no pasar por paria en las conversaciones superfluas de elevador o puerta de entrada, además, soy un ávido estudioso de las reacciones de las personas como individuos o como masa, y para eso debo conocer el contexto.

Y digo que fue como una mala película vieja porque empezó el partido, el cual por dentro ya sabía cómo terminaría, y los primeros minutos me dediqué a enunciar los claros errores que se cometerían, tras lo cual fui invitado cortesmente a guardar silencio o ser removido del recinto XD. Y como en toda mala película vieja, a fuerza de seguir viéndola acabas participando e interesándote medianamente (no dejarías de hacer algo más por verla, pero como no tienes algo más que hacer, y ya estás ahí...); al final, como toda mala película vieja, ya sabías en qué terminaría y te sientes con la misma frustración que sientes cada vez que la vez, y con el mismo enojo hacia ti por haber caído de nuevo en el juego.

¿Que el árbitro no cantó el fuera de juego?, ¿que cada vez que un argentino se tiraba al piso le regalaban el balón parado?, ¿que no marcaban las faltas contra los mexicanos?... *Achú* EXCUSAS. El juego terminó 3-1, que si descontamos el gol funesto del principio quedaría, de cualquier modo, en 2-1, sigue perdiendo la selección mexicana. Y perdió por los mismos tres criterios que ha perdido siempre: 1. no saben definir (después del 3er gol de Argentina, hubo tres disparos a portería por parte de México en menos de 5 minutos, si hubieran sido efectivos habrían ganado el partido, pero es mucha emoción y estrategia para terminar volándola sobre el poste); 2. la cagan (todos quieren linchar a Osorio, pero había ahí otros defensas y el portero que también fallaron, hubo un momento en que Messi estaba solo contra tres defensas y los burló mientras que para los mexicanos tres delanteros contra el portero no pudieron meter gol); y 3. los argentinos, sencillamente, lo hicieron mejor (claro, "México tuvo completo dominio del juego, se mostró con mucha mayor calidad, tuvo mejores acercamientos, fue claramente superior en el terreno", BULLSHIT, al final se cuentan los goles, y México no los hizo; los argentinos supieron aprovechar las oportunidades que tuvieron para meter gol; Hernández metió un golazo impresionante, que no le pide técnica ni potencia al de Tévez, pero al final no fue suficiente).

Lo que más me resalta es que, todavía no había terminado el partido, cuando todos (espectadores, comentaristas y jugadores) se sentían derrotados, y exclamaban "todavía queda tiempo", intentando animar una situación que, de no haberse sentido fallida, no hubiera requerido ánimo. Y para pronto empezaron a sonar las disculpas: "es que desde el principio, ese primer gol fue la diferencia, porque nadie sabía que era fuera de juego, hasta que pasaron la repetición en las pantallas y los mexicanos se sintieron robados, se supieron robados y eso les cambió el ánimo". *Achú*, perdonen, soy alérgico a las excusas. Jugó como nunca, perdió como siempre. Y, al final, seguimos en el "ya merito".

Terminando el partido, corrimos al cine para ver Toy Story 3 en 3D. Debo decir que no me hizo gran diferencia la experiencia, llevo muchos años usando lentes polarizados así que los juegos de luces no me fueron relevantes. La historia fue buena, de fondo fue, sencillamente, otra excusa (*achú*) para poner de nueva cuenta a los juguetes en una situación de apuro y ver cómo lo resuelven apegándose a su código de juguete, mientras se debaten con un existencialismo somero "¿qué somos?, ¿para qué existimos?, ¿mi existencia es por mí y para mí o por y para alguien más?, ¿tengo derecho a buscar mi satisfacción más allá de mi finalidad?, ¿tengo derecho a existir sin finalidad?"

La película, en resumen, me gustó. Está entretenida, tiene un buen mensaje positivo (la veo desde la perspectiva de padre y encuentro muchos mensajes que se refuerzan en la película), visualmente es estupenda, y me dejó una agradable sensación por muchas y muy variadas razones.

Por cierto, soy fan del mono ;)


PD. Qué tiene que ver el título del post? Fácil: "broken, beat and scarred... but we die hard!"

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